Observar cómo pensamos
La metacognición reúne procesos de reflexión, seguimiento y regulación del propio pensamiento. En el aprendizaje, por ejemplo, permite reconocer que algo no se entendió y cambiar de estrategia. [1]
En algunas perspectivas clínicas también se estudia cómo integramos pensamientos, emociones y experiencias para comprendernos a nosotros mismos y a otras personas. Las definiciones y los métodos varían entre modelos. [2]
Un ejemplo cotidiano
Una persona no responde tu mensaje. Puedes pensar: «Ya no le importo». Una pausa reflexiva permite distinguir el hecho —todavía no ha respondido— de esa interpretación, reconocer la emoción y considerar otras posibilidades sin asumir que sabes lo que le ocurre.
- Reconocer: ¿qué estoy pensando y sintiendo?
- Explorar: ¿qué sé y qué estoy suponiendo?
- Elegir: ¿qué respuesta se acerca a lo que necesito cuidar?
Es un ejemplo para comprender el concepto, no una técnica que deba funcionar igual para todas las personas.
Metacognición y psicoterapia
Existen distintos tratamientos que utilizan este concepto. La investigación sobre una intervención y una población concreta no demuestra automáticamente la eficacia de cualquier propuesta que se llame «metacognitiva».
El trabajo de Lysaker y colaboradores citado aquí aborda metacognición y recuperación en esquizofrenia. Su alcance debe distinguirse de la propuesta adaptada que se describe en mi enfoque terapéutico. [2]
Fuentes y lecturas
- American Psychological Association. Developing responsible and autonomous learners (abre en otra pestaña)
- Lysaker y colaboradores (2019). Metacognition and recovery in schizophrenia: From research to the development of metacognitive reflection and insight therapy (abre en otra pestaña)
Consultadas en septiembre de 2026. Los ejemplos y las preguntas de reflexión son orientativos. Este contenido no sustituye una evaluación individual.
